Santa Juana de Arco
Datos Históricos
Nacimiento: 6 de enero de 1412 en Domrémy, Lorena, Francia (Jeanne d'Arc)
Muerte: 30 de mayo de 1431 en Rouen, Francia (quemada viva a los 19 años)
Canonización: Beatificada el 18 de abril de 1909 por Pío X; Canonizada el 16 de mayo de 1920 por Benedicto XV
Veneración: Cenizas arrojadas al Sena para evitar reliquias; reliquias falsas descubiertas en 2007
Patronazgo
Atributos Iconográficos
Lugares donde se venera
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Vida y Legado
Santa Juana de Arco (1412-1431) es una de las figuras más extraordinarias de la historia: campesina analfabeta convertida en heroína militar, visionaria mística quemada como hereje a los 19 años y reivindicada como santa 500 años después. Su vida resume la paradoja cristiana: derrotada en apariencia, victoriosa en realidad; ejecutada como criminal, coronada como santa.
Nació el 6 de enero de 1412 en Domrémy, aldea de Lorena en la frontera franco-borgoñona, hija de Jacques d'Arc y Isabelle Romée, campesinos acomodados. Era la menor de cinco hijos. Francia atravesaba la Guerra de los Cien Años, con gran parte del territorio ocupado por Inglaterra, y el delfín Carlos VII sin coronar mientras los ingleses controlaban París.
A los 13 años (1425), mientras cuidaba ovejas, Juana escuché voces acompañadas de luz brillante. Identificó las voces como San Miguel Arcángel, Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía. Inicialmente le pidieron ser piadosa y frecuentar la iglesia. Luego, las voces le encomendaron una misión imposible: liberar Francia y llevar al delfín a Reims para su coronación.
Durante tres años, Juana guardó silencio sobre sus voces. A los 16, la urgencia de la misión se intensificó. En 1428, convenció al capitán Robert de Baudricourt de escoltarla a Chinon para ver al delfín. Baudricourt se burló inicialmente, pero la persistencia de Juana, su sinceridad y ciertas predicciones cumplidas lo convencieron finalmente.
En febrero de 1429, Juana cabalgó 11 días por territorio enemigo con escolta de seis hombres. Vestía ropa masculina para protección y practicidad. Al llegar a Chinon, Carlos VII la probó escondiéndose entre cortesanos, pero Juana lo identificó inmediatamente sin haberlo visto antes. En conversación privada, Juana le reveló algo (nunca divulgado) que convenció a Carlos de su misión divina.
Teólogos en Poitiers examinaron a Juana durante tres semanas. A pesar de ser analfabeta, respondió con sabiduría que asombró a doctores universitarios. Cuando le pidieron una señal, replicó: "No vine a Poitiers para dar señales. Llévenme a Orleans y les mostrará las señales para las que fui enviada." Los teólogos declararon no encontrar nada malo en ella.
Se le dio armadura blanca, un estandarte blanco con lirios y Jesús sosteniendo el mundo, y un ejército. Su primera misión: levantar el sitio de Orleans, asediada por ingleses desde octubre de 1428. Llegó a Orleans el 29 de abril de 1429. En solo nueve días, contra todas las probabilidades, los ingleses fueron expulsados (8 de mayo). Este fue el punto de inflexión de la guerra.
Juana no era estratega militar entrenada, pero sus tácticas (posiblemente inspiradas por sus voces) eran audaces y efectivas. Más importante, su presencia elevó la moral francesa a niveles místicos. Los soldados creían que Dios peleaba con ellos. Juana insistía en que los soldados se confesaran, prohibió blasfemias y prostitución en el campamento, y lideraba con oración antes de cada batalla.
Tras Orleans, Juana lideró una campaña del Loira que liberó Jargeau, Meung-sur-Loire y Beaugency. El 18 de junio, en Patay, el ejército francés destruyó al inglés en batalla decisiva. El camino a Reims estaba abierto. El 17 de julio de 1429, Carlos VII fue coronado en la catedral de Reims con Juana a su lado sosteniendo el estandarte. Su misión divina estaba cumplida en solo cuatro meses.
Pero Juana quería continuar hasta expulsar completamente a los ingleses. En septiembre fracasó en tomar París. El rey Carlos, satisfecho con su corona, perdió interés en campañas agresivas. Juana, frustrada por la inacción, actuó independientemente. En mayo de 1430, fue a Compiègne sitiada por borgoñones (aliados de Inglaterra).
El 23 de mayo de 1430, durante una escaramuza, los borgoñones capturaron a Juana. Esperaba rescate del rey Carlos, quien nunca llegó. Los borgoñones la vendieron a los ingleses por 10,000 francos. Los ingleses no podían ejecutarla como prisionera de guerra, así que la entregaron a la Inquisición acusándola de herejía y brujería.
El juicio, realizado en Rouen (territorio inglés), fue farsa judicial. El obispo Pierre Cauchon, títere inglés, presidió. Juana, sin abogado, con 19 años, enfrentó solo a teólogos y juristas determinados a condenarla. Las acusaciones: usar ropa masculina, escuchar voces demoníacas, herejía. Durante meses la interrogaron, intentando hacerla contradecirse.
Las respuestas de Juana demuestran sabiduría sobrenatural. Cuando le preguntaron si estaba en gracia de Dios, respondió: "Si no lo estoy, que Dios me ponga en ella; si lo estoy, que Dios me conserve en ella" (pregunta trampa: responder sí sería presunción, responder no sería confesión de pecado). Cuando preguntaron si San Miguel estaba desnudo en sus visiones, replicó: "¿Creen que Dios no tiene con qué vestirlo?"
Agotada por meses de prisión, amenazas de tortura y engaños, Juana firmó una abjuración (29 de mayo de 1431), aceptando usar vestido femenino. Pero días después, las voces la acusaron de traición a Dios. Volvió a vestirse de hombre y reafirmó sus voces. Fue condenada como hereje relapsa.
El 30 de mayo de 1431, con 19 años, Juana fue quemada viva en la plaza del Mercado Viejo de Rouen ante multitud. Pidió una cruz; un soldado inglés hizo una de ramas que ella besó y colocó en su pecho. Antes de morir, gritó "¡Jesús!" seis veces. El verdugo declaró después: "Temo estar condenado, he quemado a una santa." Las cenizas fueron arrojadas al Sena para evitar reliquias.
Veinticinco años después (1456), el Papa Calixto III ordenó reapertura del caso. Un nuevo tribunal anuló el veredicto, declarándola inocente y mártir. En 1909, Pío X la beatificó. En 1920, Benedicto XV la canonizó. En 1922, Pío XI la proclamó patrona secundaria de Francia. Una campesina quemada como hereje se convirtió en heroína nacional y santa.
Juana de Arco representa el triunfo del Espíritu sobre estructuras humanas corrompidas. Analfabeta, venció a teólogos. Adolescente, lideró ejércitos. Mujer, en era de exclusión femenina, cambió la historia. Ejecutada como criminal, fue reconocida santa. Su vida proclama que Dios elige lo débil del mundo para confundir a lo fuerte.
Oración
Santa Juana de Arco, doncella de Orleans, virgen guerrera que escuchaste la voz de Dios llamándote a una misión imposible, ruega por todos los que luchan por discernir la voluntad divina en medio del ruido del mundo.
Tú que siendo joven, pobre y sin educación, te presentaste ante reyes, generales y teólogos con la autoridad que da la verdad, concédenos valor para testimoniar nuestra fe sin temor al ridículo o la persecución.
Heroína que liberaste a tu patria confiando en Dios más que en estrategias humanas, inspira a todos los que luchan por la justicia y la libertad de los oprimidos.
Juana, que perdonaste a tus verdugos y moriste invocando el nombre de Jesús, alcánzanos la gracia de amar a nuestros enemigos y enfrentar nuestras pruebas con fe inquebrantable.
Santa patrona de Francia, protege a todos los soldados, prisioneros y víctimas de injusticia; ayúdanos a preferir morir antes que traicionar la verdad. Amén.
Festividades y Tradiciones
- 30 de mayo - Memoria opcional, aniversario de su martirio (1431)
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