San Damián de Molokai

10 de Mayo

Datos Históricos

Nacimiento: 3 de enero de 1840 en Tremelo, Bélgica (Jozef De Veuster)

Muerte: 15 de abril de 1889 en Kalaupapa, Molokai, Hawái (49 años, lepra)

Canonización: Beatificado el 4 de junio de 1995 por Juan Pablo II en Bruselas; Canonizado el 11 de octubre de 2009 por Benedicto XVI

Veneración: Cuerpo en Tremelo, Bélgica; mano derecha en Kalaupapa, Molokai, Hawái

Patronazgo

LeprososEnfermos de VIH/SIDAParias y marginadosHawái

Atributos Iconográficos

Hábito de Sagrados CorazonesBastónVendajesConstrucciones de la leproseríaCruz de madera

Lugares donde se venera

🏛️ Ciudades relacionadas:

Roma

Vida y Legado

San Damián de Molokai (1840-1889) fue sacerdote misionero belga de la Congregación de los Sagrados Corazones, apóstol de los leprosos en la isla de Molokai, Hawái. Voluntariamente se exilió para vivir entre enfermos de lepra abandonados, sirviendo como su sacerdote, médico, enfermero, constructor, padre y amigo durante 16 años. Contrajo lepra sirviendo a sus "hijos espirituales" y murió como uno de ellos, testimoniando amor heroico de Cristo a los más rechazados de la sociedad.

Nació Jozef De Veuster el 3 de enero de 1840 en Tremelo, Bélgica, séptimo de ocho hijos de granjeros católicos Jan y Catherine De Veuster. Familia devota: dos hermanas fueron religiosas, tres hermanos sacerdotes. Jozef trabajó en granja familiar desde niño. A los 18 años, siguiendo a sus hermanos, entró a Congregación de Sagrados Corazones en Lovaina.

Tomó nombre religioso Damián. En 1863, cuando su hermano Auguste (Padre Pamphile) iba a ser enviado como misionero a Hawái pero enfermó, Damián se ofreció para ir en su lugar. Superiores aceptaron. El 19 de marzo de 1864, partió de Bélgica hacia islas Hawái (entonces Reino independiente).

Llegó a Honolulu en marzo de 1864. Fue ordenado sacerdote el 21 de mayo de 1864 en Catedral de Nuestra Señora de Paz. Fue asignado a distrito de Puna en Isla Grande (Big Island), sirviendo comunidades hawaianas dispersas. Recorría selvas y montañas a caballo y pie, visitando católicos aislados. Aprendió hawaiano rápidamente.

En 1865, Reino de Hawái enfrentó crisis de lepra (enfermedad de Hansen). Lepra era contagiosa, incurable, desfigurante. Por Real Decreto de 1865, todos leprosos eran deportados forzosamente a península de Kalaupapa en isla de Molokai, prisión natural aislada por acantilados de 600 metros y océano. Era sentencia de exilio permanente: "un solo camino, solo de ida".

En Molokai, 800 leprosos vivían en abandono total: sin ley, sin médicos, sin sacerdote, sin esperanza. Vivían en chozas miserables. Violencia, alcohol, inmoralidad reinaban. "En este lugar, no hay ley" era dicho común. Enfermos avanzados yacían solos, heridas cubiertas de moscas, muriendo sin consuelo. Niños leprosos eran abandonados. Era infierno en tierra.

En 1873, Obispo Louis Maigret buscó voluntarios sacerdotes para servir en Kalaupapa. Cuatro Padres de Sagrados Corazones se ofrecieron para turnos rotativos. Entre ellos, Padre Damián. El 10 de mayo de 1873, Damián desembarcó en Kalaupapa. Planeaba quedarse solo semanas.

Pero viendo sufrimiento extremo, decidió quedarse permanentemente. Escribió a superiores: "Deseo sacrificarme por los pobres leprosos." Obispo lloró al leer carta pero dio permiso. Damián tenía 33 años. Pasaría resto de su vida en Kalaupapa.

Comenzó transformación asombrosa. Construyó iglesias (Santa Filomena y otras), capillas, hospital, casas para huérfanos leprosos, orfanato para niñas, sistema de agua, caminos. Trabajaba personalmente: carpintería, albañilería, excavación. Sus manos sangraban de trabajo duro.

Fue todo para sus leprosos: sacerdote (Misa diaria, sacramentos), médico (limpiaba heridas podridas, amputaba dedos gangrenados sin anestesia), enfermero (vendaba llagas, lavaba cuerpos), constructor, sepulturero (enterró más de 2,000 con sus manos), juez (resolvía disputas), padre. Visitaba cada choza, conocía cada nombre.

Estableció orden y dignidad. Organizó coro, banda musical, sociedades piadosas. Prohibió alcohol y violencia. Promovió matrimonios cristianos. Dio esperanza. "Aquí ustedes no son leprosos; son mis hijos, mis hermanos y hermanas," proclamaba. Su lema: "Ustedes leprosos... nosotros leprosos" cuando predicaba.

No temía contagio. Compartía pipa con leprosos (acto íntimo hawaiano de amistad). Lavaba sus heridas sin guantes. Comía con ellos. Los abrazaba. Dormía en chozas con ellos cuando enfermaban gravemente. "¿Qué importa si contraigo lepra? Mi ministerio es consolarlos en vida y muerte," decía.

En diciembre de 1884, mientras preparaba baño, metió pie en agua hirviendo. No sintió dolor. Supo inmediatamente: lepra destruye nervios. Estaba contagiado. El siguiente domingo, comenzó sermón: "Nosotros los leprosos..." Ya no era "ustedes" sino "nosotros". Lloró. Sus feligreses lloraron. Ahora compartía completamente su suerte.

Lepra progresó inexorablemente. Lesiones aparecieron en cara, manos, pies. Dedos se deformaron. Oreja izquierda creció grotescamente. Voz se volvió ronca. Pero continuó trabajando febrilmente. "Ahora comprendo mejor su sufrimiento," escribió. Su compasión se profundizó.

En 1886, llegó Hermano Joseph Dutton (convertido protestante estadounidense) para ayudarlo. En 1888, llegó Padre Conrardy y luego Hermano Ira Dutton. Finalmente tenía ayuda. Continuó trabajando hasta ya no poder.

En marzo de 1889, su salud colapsó. Lepra había destruido su cuerpo. El 15 de abril de 1889, murió a los 49 años en Kalaupapa, rodeado de sus leprosos que lloraban. Fue sepultado bajo pandano cerca de Santa Filomena que había construido. Hawái declaró luto nacional.

Su muerte causó impacto mundial. Periódicos internacionales publicaron su historia. Fue llamado "héroe de la caridad cristiana", "mártir de la caridad". Protestantes, católicos, no creyentes lo honraron. Mahatma Gandhi lo citó como inspiración.

En 1936, su cuerpo fue exhumado y llevado a Bélgica (excepto mano derecha que permaneció en Kalaupapa). Fue sepultado en Tremelo con honores nacionales. Rey de Bélgica, gobierno hawaiano, multitudes asistieron.

Fue beatificado por Juan Pablo II el 4 de junio de 1995 en Bruselas. Juan Pablo II lo llamó "testigo eminente del amor de Cristo por los más pobres y marginados." Fue canonizado por Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009 en Roma.

En 2010, Hawái instaló estatua de San Damián en US Capitol (Statuary Hall), uno de dos representantes estatales (honor supremo). Es héroe nacional de Hawái y Bélgica.

Hoy, leprosería de Kalaupapa es Parque Histórico Nacional. Solo quedan pocos residentes ancianos (lepra es curable desde 1940s). Iglesias de Damián permanecen. Su tumba original es santuario de peregrinación.

San Damián de Molokai enseña que amor cristiano no teme contagio ni sacrificio; que dignidad humana permanece intacta incluso en enfermedad desfigurante; que Cristo está presente especialmente en los rechazados; que servicio heroico transforma infiernos en comunidades de esperanza; y que dar la vida por otros es cumplir mandato supremo de Cristo: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Juan 15:13).

Oración

San Damián de Molokai, apóstol de los leprosos, que abandonaste comodidad y seguridad para vivir entre los más rechazados de la sociedad, enséñanos a servir a Cristo en los marginados y enfermos.

Tú que construiste iglesias, hospitales y hogares con tus propias manos, trabajando incansablemente por bienestar físico y espiritual de tus hermanos leprosos, inspira a misioneros y trabajadores de salud a servir con dedicación heroica.

San Damián, que no temiste contagio y voluntariamente compartiste suerte de tus "hijos espirituales", intercede por enfermos de lepra, VIH/SIDA, y todas las enfermedades que causan estigma y rechazo social.

Padre de los leprosos, que transformaste colonia de desesperación en comunidad de esperanza y dignidad, ayúdanos a ver en cada persona enferma o marginada la presencia de Cristo crucificado.

San Damián de Molokai, mártir de la caridad, alcánzanos la gracia de amar hasta el sacrificio total, entregando nuestra vida al servicio de los más necesitados. Amén.

Festividades y Tradiciones

  • 10 de mayo - Memoria del mártir de la caridad de Molokai

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